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30.11.2016
06:59

“Nos Gusta el Desafío” Concluyen Visitantes Ciegos y de Baja Visión, Luego de un Día en el Bosque

La Asociación de Ciegos de Osorno (ACICH Osorno) visitando al Parque Katalapi

 

Al final del día, emocionados repetían “Somos naturaleza”.

 

A fines de noviembre 2016, la Asociación de Ciegos de Osorno (ACICH Osorno) visitó al Parque Katalapi para hacer senderismo y actividades para conocer la flora. El “Sendero de los Ciegos “ del Parque Katalapi no parece tener un diseño diferente a un sendero de baja dificultad para videntes. De hecho, Katalapi lo usa seguido para programas con videntes vendados. Las diferencias están en detalles como haber despejado con especial cuidado las raíces sobresalientes y las ramas a la altura de la cara, o haber marcado los cruces y cambios de dirección con claridad. Sin embargo el sendero tiene tramos que no son “fáciles” para un ciego.

“Probablemente no estaríamos trayendo al bosque a grupos de ciegos, si no hubiera sido por Coral Romero”, dice Ana María Vliegenthart, dueña del Parque Katalapi. “Coral hizo su trabajo de título con nosotros hace 6 años, cuando diseñó, implementó y validó un Sendero de buen acceso, para su tesis de Administradora en Ecoturismo”. En ese entonces invitamos a la Asociación de Ciegos ACICH-Osorno a probar y validar el programa. Recientemente, ha vuelto al Parque Katalapi el mismo grupo, incluyendo a muchos visitantes de los que inauguraron el sendero hace 6 años, con más amigos y familiares, esta vez como turistas y nuevamente bajo la guía de Coral.  “Al igual que al inaugurar, ésta visita fue maravillosa”, dice Coral, organizadora y guía del día de campo. “Los vimos conmovidos por cosas bastante sencillas, y eso nos emocionó. Algunos no habían estado en la naturaleza en años o décadas. Otros no la conocían. Recordaban o se asombraban de la suavidad al pisar el musgo y las hojas, el ruido del riachuelo los dejó en lo que parecía un trance de escucha, los veía en un eterno palpar de las hojas y árboles, conociendo pacientemente con el tacto a la vegetación, expresando profunda alegría al conocer flora que sólo conocían en dichos o canciones,  como “mata de arrayán florido” o canelo. Sobre el nivel de dificultad, evaluaron que no era tan fácil, “pero nos gusta un poquito de dificultad, lo hace más entretenido”.

 

Esta vez, la visita de los 31 participantes fue de día completo y no sólo conocieron el sendero y las especies, sino que también hicieron actividades complementarias, como hacer aceites y cataplasmas a base de especies medicinales nativas y practicar entre ellos técnicas de masaje y aplicación.  Al igual que la primera vez, expresaron una emoción más profunda que la mayoría de los videntes. Sea por la razón que sea, al final del día, emocionados repetían “Somos naturaleza”.

Ver video de la primera visita de ciegos a Katalapi

 

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